lunes, 3 de agosto de 2015

El fascismo, las citas y los intelectuales

Ernesto Sabato es uno de mis autores favoritos, más como pensador que como novelista, más como autor de El túnel que de Sobre héroes y tumbas. El primer libro escrito por este científico desilusionado de la ciencia se titula Uno y el universo; algunas de sus "definiciones" son retomadas en textos posteriores, las preguntas y las respuestas las tiene en Uno y el universo y, sin embargo, nuestro autor aún continúa con sus dudas existenciales. Retomando la primera parte de Heterodoxia he pensado que el mal que aqueja a Ernesto Sabato es la incapacidad de amar y de conocer a las mujeres.
Los invito a leer algunas definiciones fundamentales de Uno y el universo:
CITAS
Hay por lo menos dos formas de mostrar una erudición irritante: una, acumulando citas, y otra, no haciendo ninguna. La segunda es abundante en los genios. Uno de los aspectos más hirientes de los hombres geniales es su desprecio por la frases conocidas, probablemente causado por una mera cuestión de competencia, ya que ellos mismos son constructores de frases conocidas en el futuro. De este modo, los genios se caracterizan por citarse a sí mismos; con el pretexto de rehuir el brillo de la erudición manifiesta, practican una de sus formas más odiosas: la erudición de sí mismo, una como erudición con signo menos, concluyendo por caer en una pedantería al revés.
DOGMATISMO
En todas las épocas de la historia, los enemigos más encarnizados del Dogma se han reclutado entre los partidarios de un Dogma Diferente, quemándose, ahorcándose y crucificándose mutuamente. El auténtico espíritu libre está abierto a todas las posibilidades, incluyendo los dogmas y las supersticiones. Ese espíritu debería ser la esencia del pensamiento científico y filosófico; y lógicamente lo es, pero es raro que psicológicamente o históricamente lo alcance a ser: los hombres de ciencia y los filósofos son hombres de carne y hueso y no están desposeídos de los vicios de los demás mortales; tienen mayor dominio de la inteligencia y más espíritu crítico, pero es una diferencia de grado, no de esencia...
... Si hay algo seguro en nuestro conocimiento es la verdad de que todos los conocimientos actuales son parcial y totalmente equivocados.
EDAD
¿Qué se puede hacer con ochenta años? Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo habría que vivir y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.
FASCISMO
No se puede luchar durante años con un enemigo poderoso sin terminar por parecerse a él. Este hecho psicológico explica los extraños fenómenos a que estamos asistiendo: a ciertos antinazis no les basta con que los jefes alemanes sean fusilados y ahorcados, añoran formas más crueles y muertes más lentas; no propician la seguridad sino la venganza y el odio; animados de un fervoroso sadismo dan rienda suelta a las pasiones que justamente detestamos en el fascismo. El espíritu fascista renace así, sutilmente, en el alma de sus propios victimarios.
HELIOCENTRISMO
... Desde Moisés la gente no quiere abdicar de sus privilegios cósmicos e imaginan que de algún modo la Creación ha sido organizado en su beneficio particular. Berdinand de Saint-Pierre opinaba que el melón tiene rajas para facilitar su consumo en familia.
INTELIGENCIA
Entender es relacionar, encontrar la unidad bajo la diversidad. Un acto de inteligencia es darse cuenta de que la caída de una manzana y el movimiento de la Luna, que no cae, están regidos por la misma ley.
.... La inteligencia está abierta a todas las posibilidades y por eso debe combatir a cada instante contra la rutina, el lugar común, e dogma y la superstición, que pretenden en cada caso haber aclarado el enigma, ignorando o querido ignorar que la verdad tiene infinitos cómplices e infinitos lugares diferentes.
Porque combate contra todos los dogmas y supersticiones, la inteligencia es capaz de comprender lo que hay de verdad en cada uno de ellos; un hombre inteligente no se caracteriza porque no comete errores sino que está dispuesto a rectificar los cometidos; los hombres que no cometen errores y que tienen todo definitivamente resuelto son los dogmáticos: se caracterizan por tener una Iglesia, una Ortodoxia, un Papa infalible, una Inquisición; no hay que creer que estas organizaciones sólo aparecen para defender a Dios: algunas aparecen para demostrar su inexistencia.
La creación de estas Iglesias es lo que hace tan difícil la búsqueda de la Verdad. Porque entonces no basta la inteligencia: se requiere la intrepidez.
.... Lo difícil de esta tarea está en que la inteligencia debe proceder de forma helada e imparcial en este interminable pleito siendo que a la vez aparece encarnada en forma humana, y por lo tanto, mezclada con la debilidad, la simpatía, la violencia, el fanatismo y la furia, que son nuestros atributos más frecuentes.
Ernesto Sábato. Uno y el universo. Bogotá: Planeta. 1999. 149 páginas.

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